24/7/17

No tiene precio

Atardecer 2017 by eldesastredemaria
No tiene precio.
No.
No tiene precio sentarse en el duelo pero reconfortante suelo de la terraza
Leyendo un buen libro de tu autor favorito
Mientras la brisa cálida del atardecer un día cualquiera te acaricia la cara.
El campanario de la iglesia a lo lejos con sus campanas deseosas de tañer.
Las farolas hambrientas de luz.
Los molinos moviendo veloces en sus aspas.
Las ventanas emanan esa luz que es propia del calor familiar.
Los tejados lúgubres que se tragan la oscuridad previas a la noche.
Los ruidos de los niños quienes ya han terminado sus obligaciones y se limitan a jugar en la calle.
Las cigarras cantando su canción.
Un perro ladrando con ganas de jugar.
Un coche corriendo furioso con la música a un volumen considerado demasiado elevado.

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12/7/17

La extraña puerta que lleva hacia un extraño lugar

Aquella extraña puerta me llevó hacia un bosque. Un pequeño camino de velas, las cuales se me antojaron guardianes flanqueando mi paso, fue dirigiendo mis pies. El suelo estaba cubierto de tierra y hojas y al final de aquel túnel boscoso diferencié una luz de entre la frondosidad del mismo. Había llegado a un claro del bosque de lo más peculiar, cuyo exterior era oscuro y tenebroso. Sin embargo, aquel pequeño espacio estaba lleno de luz. Un árbol, cuyos troncos y ramas se entremezclaban unas con otras formando una espiral al cielo, estaba recubierto de pequeñas flores. También distinguí unas ruinas compuestas por arcos de piedra y un enorme pozo, cuya desgastada cuerda de hiletes sueltos, estaba a merced del viento. Sus ladrillos pedregosos se mostraban oscurecidos y desgastados por la erosión y el paso del tiempo. Completamente ennegrecidos y cubiertos de hiedras y enredaderas que parecían enroscarse como serpientes a su alrededor. Muchos árboles desnudos de hojas y sin vida, se mostraban como simples esqueletos de la primavera. Un pequeño riachuelo, desnivelado por culpa de una plataforma de pequeñas y aplanadas rocas, pasaba justo al lado de aquel majestuoso lugar. Lo que más me impactó fue que, en uno de los árboles, el único que se hallaba cubierto de hojas, en vez de frutos, colgaban de él lucecitas de colores. Aquel elemento parecía dar un aire bohemio y bastante acogedor al lugar. Lo convertía en un cuadro surrealista.

3/7/17

Como pollos

Estoy sudando como un pollo.

Los pollos no sudan.

Cuando los metes en el horno, sí.

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