24/9/16

Como el ave fénix

Tu cuerpo carbonizado
Tras tal tremendo caos
Compuesto ya únicamente
Por volutas de ceniza y humo que huye por el cielo.
Nada hace pensar que pueda renacer
Que ningún corazón pueda latir ya
Ni si quiera que exista
Que haya quedado arrasado por las llamas junto con el resto del cuerpo.
Sin embargo, siempre queda un rastro de esperanza.
Querer es poder.
Las volutas se unen lentamente

22/9/16

Vulnerablemente fuera de lugar

Sí, me siento fuera de lugar. No lo puedo aguantar más. Mis ojos ya no pueden retener más lágrimas, tienen que salir todas a la superficie. Acaban de formar una incontrolable catarata. Un dolor muy fuerte en mi pecho amenaza con matarme de tristeza y no quiere remitir. ¡Qué pare! La cabeza me da vueltas, estoy mareada, siento en mi garganta unas náuseas que me anuncian que voy a vomitar. Los oídos no paran de pitarme de una manera brusca y cruel.

Ahora lo entiendo todo.

Todo, todo, todo.

Yo soy la mala. ¿Cómo no me he dado cuenta antes? Mi deber es quedarme fuera, al margen, para no dañar a nadie. Ataco a los demás intentando entrar, pero no les hago daño a propósito. Ellos creen que sí. Eso no quita que esté llena de veneno y si intento entrar los contagio. Soy como una enfermedad. Quiero encajar en un sitio, pero no podrá ser.

15/9/16

El paisaje más tranquilo



Sentada en el suelo de la terraza y tras los barrotes de la misma, contemplé el hermoso paisaje sin luna que me ofrecía la noche, que me arropaba con su manto de estrellas. Desde allí podía ver los tejados de todas las casas del pueblo. Las antenas de los tejados, las farolas y a lo largo el campanario de la Iglesia, hermoso e inconfundible entre los centenares de tejados que cubrían el oscuro horizonte. Al final de él vi centellear dos faros amarillos que se acercaban por la calle, y las ruedas del coche chirriaron ante el brusco frenado propiciado por el ebrio conductor. Los grillos se oían cantar su hermosa melodía como cada verano, pero también se oían unas voces lejanas provenientes de jóvenes que acababan de salir de casa preparados para disfrutar de una noche de fiesta.

8/9/16

Interminable espera



Sentada sobre el suelo de piedra.
La gente caminando a mi alrededor.
Unos esperando, al igual que yo.
Dando vueltas sin cesar.
Una espera interminable.
Un gran molino de dos aspas.
La pista de los coches de choque.
Un puesto de vino y jamón.
Otro de golosinas.
Finalmente, uno de churros.
Un karaoke.
Varias atracciones infantiles.
Otras no aptas para aquellos que sufren vértigo.
Niños con algodones de azúcar.
Otros con gigantescos globos de colores.

4/9/16

Prefacio: El Ángel del Mundo Oscuro I



Nunca olvidamos todo aquello que vivimos. 
Nuestros recuerdos son nuestros y nadie nos los puede arrebatar. Permanecerán en nuestra mente hasta el fin de nuestros días. Algunos se olvidan, quedan ocultos, pero tarde o temprano saldrán a la superficie junto con el resto. No se evaporan simplemente, siguen ahí. Esperando brotar en cualquier momento. Recuerdos que llevaban años escondidos, arrinconados en algún lugar oscuro y deshabitado de nuestras mentes.
¿Quién eres sin tus recuerdos? Nadie, salvo otra persona con la que no te asemejas. Los recuerdos forman parte de quienes somos; igual que nuestros sentimientos. Son únicos y propios, fluyen con libertad sin nuestro consentimiento. Unas veces, para mal, otras para bien. Pero no se pueden evitar. Nadie puede obligarnos a sentir algo que no sentimos; de igual manera no podemos evadir nuestras emociones ni deseándolo.  
Existen sentimientos que nos duelen como un puñal clavado en el corazón, sangrando a borbotones. Otros sentimientos te hacen sentir en la cima del mundo, viendo a los demás como hormigas en un mundo injusto, pero pareciéndote perfecto con la persona amada a tu lado.


3/9/16

Añoranza

Una angustia enorme me inundó el corazón.
Mi cuerpo estaba débil, sin vida, como si todas las cosas malas y crueles que acababa de decirme se
transformaran en una daga que me atravesara el corazón.
Se ha roto de dolor.
Los ojos se me llenan de lágrimas al pensar que no volverá a ser mío nunca más.
Que no volveré a sentir su aliento en mi cara cuando va a besarme.
Que no volveré a escucharle susurrarme al oído cuánto me ama.
Que no volveré a sentir su cuerpo amoldándose al mío.

30/8/16

Valeria se muere por ser actriz

Valeria no comprendía porqué nadie la respaldaba. Ni sus hermanos, ni sus amigos, ni sus padres, ni su pareja. NADIE. Pero su decisión era inapeable y tenaz: ansiaba convertirse en una gran actriz de teatro. Su novio, Samuel, su gran apoyo y compañero de piso también se mostraba reticente y receloso. El empleo de Valeria era el de camarera a tiempo parcial. El de Samuel profesor de judo. Su tiempo libre lo dedicaba a presentarse a diferentes casting a escondidas de todo el mundo.

Recordó la humillación sentida cuando la rechazaron la primera vez que se presentó a un casting. Fue la excusa perfecta de sus más allegados para quitarle de la cabeza aquella idea absurda. Sin embargo, ella persistió en su intento. Valeria advirtió que con cada casting se sentía más y más segura. Comenzaron a darle papeles menores, personajes secundarios. Nadie sospechó nada, ni siquiera su novio, con quien vivía. Se las ingeniaba suficientemente bien para inventar coartadas e historias que él siempre creía.

Durante dos años consiguió llevar su doble vida secreta, camarera y actriz de teatro. Y llegó el día más soñado para ella: logró convertirse en la protagonista, el personaje más relevante en su carrera. Es entonces cuando su presencia fue más necesaria que en las anteriores obras y se vio en la obligación de inventar excusas y mentiras más elaboradas para explicar a su pareja sus ausencias. Patrañas como turnos más largos en el trabajo o quedadas con alguna amiga.